Inicio Diócesis JESÚS CURA A LOS CIEGOS – Reflexión del obispo

JESÚS CURA A LOS CIEGOS – Reflexión del obispo

328
0

VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     9, 27-31

 

Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David.»

Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó:

«¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?»

Ellos le respondieron: «Sí, Señor.»

Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído.»

Y se les abrieron sus ojos.

Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa.»

Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

Palabra del Señor.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Otra vez, el evangelio de hoy nos pone delante el encuentro de Jesús con la miseria humana. Jesús no se echa atrás, no se esconde. Acoge a las personas y en su acogida entrañable revela el amor de Dios.

Una de las obras del Mesías consiste en dar vista a los ciegos como signo de la salvación definitiva, anunciada por el profeta Isaías (29,18ss; 35,10). La narración de Mateo acerca de la curación de dos ciegos es del estilo típico del evangelista que tiende a reducir el elemento descriptivo para poner de relieve el tema de la autoridad de Jesús y la fe del discípulo o del beneficiario del milagro.

La fe de quien busca la curación en Jesús se expresa sobre todo, con el seguimiento y se convierte en súplica insistente, confiada.

Escuchamos en el texto que dos ciegos siguen a Jesús y gritan: “¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!”. Los dos ciegos deben entrar en la casa y acercarse a Jesús, como para sugerir que sólo se logra la luz de la fe si se entra en la comunidad creyente y si nos acercamos a Él para entrar en comunión con su persona escuchando su Palabra.

Cuando Jesús llega a la casa, pregunta a los ciegos: “¿Creen que yo puedo sanarlos?” Y ellos responden: “Sí, Señor!”  Y en esta casa aparece como una especie de examen sobre la fe, entendida como confianza en el poder salvador de Jesús.

Entonces les toca los ojos y dice: “Reciban ustedes lo que han creído” Inmediatamente los ojos se abrieron.  Parece haber una cierta proporcionalidad entre fe y curación, pero ante todo nos brinda una enseñanza a la comunidad, para que supere la prueba necesaria de la fe con la oración, reconociendo que el socorro concedido es la respuesta a una súplica que brota de un corazón sincero.

Es bueno que señalemos también un pequeño detalle de hospitalidad. Jesús llega a casa y los dos ciegos entran ellos también en su casa, como la cosa más normal del mundo. Se sienten ‘en casa’ en la casa de Jesús.

Finalmente, Jesús pide que no divulguen el milagro. Pero la prohibición no es respetada. Los dos ciegos salen y difunden la Buena Noticia. Anunciar el evangelio, es decir la Buena Noticia, quiere decir compartir con los demás el bien que Dios nos hace en la vida.

Pidamos al Señor hoy que en nuestra vida de fe no temamos a las oscuridades y a las dudas de la vida. Cuando todo esto nos ocurra en el camino, por más arduas que se presenten, precisamente por eso, debemos alegrarnos de que así sea. Las pruebas de la fe son garantía de su autenticidad. Entonces nuestro caminar será parecido a aquel que un día recorrieron “a los tumbos” dos pobres ciegos iluminados por la luz de su fe y siguiendo al Señor. Que así sea.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorSAN FRANCISCO JAVIER – Reflexión del obispo
Artículo siguienteJESUS TUVO COMPASIÓN DE LA GENTE – Reflexión del obispo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí