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MIS PALABRAS NO PASARÁN – Reflexión del obispo

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VIERNES DE LA TRIGÉSIMA CUARTA SEMANA DURANTE EL AÑO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     21, 29-33

Jesús hizo a sus discípulos esta comparación:

      «Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.

      Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.»

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

El evangelio de hoy que acabamos de escuchar nos trae las recomendaciones finales del Discurso Apocalíptico. Jesús insiste en dos puntos: primero, en la atención que hay que dar a los signos de los tiempos (Lc 21,29-31) y segundo, en la esperanza, fundada en la firmeza de la palabra de Jesús, que expulsa el miedo y la desesperanza (Lc 21,32-33)..

Con respecto al primer punto, Jesús nos invita a mirar la naturaleza: «Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.” Jesús pide que la gente contemple los fenómenos de la naturaleza para aprender de ellos cómo leer e interpretar las cosas que están aconteciendo en el mundo. Los brotes en la higuera son una señal evidente de que el verano está llegando. Así también aquellas siete señales son la prueba de que “¡el Reino de Dios está cerca!”

Hacer este discernimiento no es fácil. Una persona sola no se da cuenta del mensaje. Es reflexionando juntos en comunidad que la luz aparece. Y la luz es ésta: experimentar en todo lo que acontece una llamada a no encerrarse en el momento presente, sino mantener el horizonte abierto y percibir en todo como una flecha que apunta más allá, hacia el futuro. Pero la hora exacta de la llegada del Reino nadie la sabe. En el evangelio de Marcos, Jesús llega a decir: «Cuanto a ese día o a esa hora, nadie la conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.» (Mc 13,32).

La segunda enseñanza está contenida en esta palabra de Jesús: “Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.» Esta palabra de Jesús evoca la profecía de Isaías que decía: “Se seca la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” (Is 40,7-8). La palabra de Jesús es la fuente de nuestra esperanza. ¡Lo que dice sucederá!

Para fortalecer nuestra fe y nuestra esperanza nos dice el Papa Francisco:

“Con la venida de Dios en la historia estamos ya en los tiempos “últimos”, después de los cuales el paso final será la segunda y definitiva venida de Cristo.

Naturalmente aquí se habla de la ‘calidad’ del tiempo, no de su ‘cantidad’. Con Jesús ha venido la plenitud del tiempo, plenitud de significado y plenitud de salvación. Y no habrá más una nueva revelación, pero sí la manifestación plena de lo que Jesús ha ya revelado.

En este sentido estamos ya en la ‘última hora’; cada momento de nuestra vida no es provisorio es definitivo y cada acción nuestra está cargada de eternidad. De hecho la respuesta que damos hoy a Dios que nos ama en Jesucristo, incide en nuestro futuro.

La visión bíblica y cristiana del tiempo y de la historia no es cíclica, pero lineal: es un camino que va hacia un cumplimiento. Un año que ha pasado por lo tanto no nos lleva a una realidad que termina sino a una realidad que se cumple, es un paso ulterior hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría”.

Que tengamos un bendecido día.  Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

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