Inicio Diócesis EL GRANO DE MOSTAZA – Reflexión del obispo

EL GRANO DE MOSTAZA – Reflexión del obispo

245
0

MARTES DE LA TRIGÉSIMA SEMANA DURANTE EL AÑO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     13, 18-21

Jesús dijo:

«¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas.»

Dijo también: «¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

A lo largo del camino que lo conduce a Jerusalén, Jesús estaba rodeado por “miles” de personas (11,29) que se agolpaban en su entorno. El motivo de esta atracción de las multitudes es la Palabra de Jesús. A todos ellos el Señor ofrece la salvación. Y lo ejemplifica con la curación de la mujer encorvada: una hija de Abraham a la que Satanás mantenía atada hacía dieciocho años, es liberada por Jesús. También en el corazón de este cap. 13, encontramos dos parábolas que forman una unidad temática: el reino de Dios comparado con el “grano de mostaza” y con la “levadura”.

El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza…”. Esta parábola tan sencilla compara dos momentos de la historia de la semilla: cuando es enterrada (los inicios modestos) y cuando se hace un árbol (el milagro final).

La función del relato es explicar el crecimiento extraordinario de una semilla que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol. Al igual que esta semilla, el Reino de Dios tiene también su historia: el Reino de Dios es la semilla enterrada en el jardín, lugar que en el Nuevo Testamento indica el lugar de la agonía y de la sepultura de Jesús (Jn 18,1.26; 19.41); sigue después el momento del crecimiento en el que llega a ser un árbol abierto a todos.

También el Reino de Dios es semejante a la levadura. La levadura se mezcla con tres medidas de harina. La imagen es muy sugestiva y el lector percibe su fuerza convincente: es suficiente meter una pequeña cantidad de levadura en tres medidas de harina para conseguir una gran cantidad de pasta. Jesús anuncia que esta levadura, escondida o desaparecida en las tres medidas de harina, después de un tiempo, hace crecer la masa.

Jesús, por medio de estas parábolas, nos da un mensaje de confianza. La semilla está plantada. El Reino es una realidad. Ciertamente no somos mayoría, no es precisamente aprecio lo que abunda en los medios hacia Dios y su pequeño Reino, pero la levadura está mezclada con la masa. Confiemos, no en nosotros, sino en el sol, el agua y el Labrador. El tiempo presente es decisivo. Sembrado el Reino, ya está creciendo y desarrollándose. Con dificultades, con fracasos momentáneos, la historia del Reino sigue su curso e inexorablemente llegará a ser la realidad soñada por Dios.

El Reino de Dios está dentro de nosotros. Ignoramos quién la ha sembrado, pero la semilla está depositada y crece aunque a veces no nos demos cuenta. Esto nos ofrece esperanza para el futuro, atención para el presente y, en todo momento, acción de gracias al dador de tanto bien.

Que con este mensaje de esperanza podamos abonar nuestra confianza en la tarea que realizamos cada uno de nosotros como humildes servidores de su Reino.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorCOMUNICADO DEL OBISPADO DE JUJUY
Artículo siguienteSE PUBLICA LA LECTIO DE NOVIEMBRE

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí