Inicio Diócesis «El Hijo del hombre es dueño del sábado.» – REFLEXIÓN DEL OBISPO

«El Hijo del hombre es dueño del sábado.» – REFLEXIÓN DEL OBISPO

430
0

SÁBADO DE LA VIGÉSIMO SEGUNDA SEMANA DURANTE EL AÑO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     6, 1-5

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.

Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?»

Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?»

Después les dijo: «El Hijo del hombre es dueño del sábado.»

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

En la lectura que acabamos de escuchar, el evangelista San Lucas nos refiere, en dos pasajes consecutivos, algunas polémicas que Jesús debió sostener con los fariseos con respecto al sábado, día sagrado de descanso para los judíos, y sobre las prácticas más o menos permitidas en ese día.

Lo que más nos sorprende en esta página evangélica es el modo positivo y dialogante con que Jesús entra en la polémica.  Jesús intenta desconectar a sus interlocutores de una mentalidad excesivamente jurídica, ligada de manera servil a una casuística que, de hecho, condujo a los fariseos, contemporáneos de Jesús, a recopilar un elenco de 613 preceptos, además de los 10 mandamientos de la Ley, a los que querían permanecer fieles y observantes.

Jesús intenta separarlos de esta mentalidad refiriéndose a un hecho que nos refiere la Sagrada Escritura acerca de la vida de David.  El Rey David era un personaje digno del máximo respeto para sus contemporáneos y digno de admiración y de imitación.  Y en este caso, Jesús lo asume como un ejemplo de libertad frente a tradiciones que, si no son bien interpretadas, amenazan con someter al hombre a la Ley en vez de hacer que la Ley sirva al hombre.

La afirmación final de Jesús es extremadamente clara e iluminadora: “El Hijo del hombre es señor del sábado”.  Por un lado, Jesús se compara a David, y por otro lado, con una afirmación que no deja lugar a dudas afirma su propia superioridad con respecto a David y en cuanto, “señor del sábado“, indica su dignidad divina.

Nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica  (NN 2168-73 y 2175):

“El tercer mandamiento del Decálogo proclama la santidad del sábado: “El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor” (Ex 31, 15).

La Escritura hace a este propósito memoria de la creación: “Pues en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo hizo sagrado” (Ex 20, 11).

La Escritura ve también en el día del Señor un memorial de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto: “Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso el Señor tu Dios te ha mandado guardar el día del sábado” (Dt 5, 15).

Dios confió a Israel el sábado para que lo guardara como signo de la alianza inquebrantable (cf Ex 31, 16). El sábado es para el Señor, santamente reservado a la alabanza de Dios, de su obra de creación y de sus acciones salvíficas en favor de Israel.

La acción de Dios es el modelo de la acción humana. Si Dios “tomó respiro” el día séptimo (Ex 31, 17), también el hombre debe “descansar” y hacer que los demás, sobre todo los pobres, “recobren aliento” (Ex 23, 12). El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día de protesta contra las servidumbres del trabajo y el culto al dinero (cf Ne 13, 15-22; 2Cro 36, 21).

El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús fue acusado de quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este día (cf Mc 1, 21; Jn 9, 16), sino que con autoridad da la interpretación auténtica de esta ley: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2, 27). Con compasión, Cristo proclama que “es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla” (Mc 3, 4). El sábado es el día del Señor de las misericordias y del honor de Dios (cf Mt 12, 5; Jn 7, 23). “El Hijo del hombre es Señor del sábado” (Mc 2, 28).

Para nosotros los cristianos “El domingo se distingue expresamente del sábado, al que sucede cronológicamente cada semana, y cuya prescripción litúrgica reemplaza para los cristianos. Realiza plenamente, en la Pascua de Cristo, la verdad espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios. Porque el culto de la ley preparaba el misterio de Cristo, y lo que se practicaba en ella prefiguraba algún rasgo relativo a Cristo (cf 1Co 10, 11)”

Que nos ayude esta enseñanza para que podamos amar de verdad y con libertad, haciendo en todo la voluntad de Dios.  Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorA VINO NUEVO, ODRES NUEVOS – Reflexión diaria del obispo
Artículo siguienteLa corrección fraterna – REFLEXIÓN DEL OBISPO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí