Inicio Diócesis Sepulcros blanqueados – REFLEXIÓN DEL OBISPO

Sepulcros blanqueados – REFLEXIÓN DEL OBISPO

392
0

MIÉRCOLES DE LA VIGÉSIMO PRIMERA SEMANA DURANTE EL AÑO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     23, 27-32

Jesús habló diciendo:

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

Continuando la lectura del Evangelio de ayer, hoy leemos estas otras dos lamentaciones de Jesús hacia los escribas y fariseos.  En el fariseísmo se halla criticado y condenado todo legalismo que cierra el camino de la salvación. La crítica de Jesús a este legalismo no va dirigida contra la Ley, sino contra aquellos que, amparándose en ella, quieren burlar sus profundas exigencias. Son los leguleyos.

La comparación con los sepulcros blanqueados es bien elocuente. Para los judíos, los sepulcros eran lugares impuros. Y tenían la costumbre de pintarlos de blanco —sobre todo por la Pascua, cuando acudían a Jerusalén tantos peregrinos— para que la gente se diese cuenta de dónde estaban y pudiesen evitar la «impureza» que suponía pisar sobre ellos.

O tal vez, Jesús estuviese pensando en las suntuosas tumbas paganas construidas con mármol o pintadas de blanco.  En todo caso, el punto central de la comparación es claro: la contraposición entre lo exterior y lo interior. La maldad del espíritu fariseo está en que, bajo el pretexto de cumplir la Ley, lo que pretenden es burlar sus exigencias más profundas. Legalistas sin Ley, sería su mejor definición.

Y de ahí derivaba también su hipocresía, porque no cumplían la Ley y se vanagloriaban de ella: utilizaban el cumplimiento de las prescripciones legales para adquirir fama y prestigio ante los hombres. Este contrasentido se llama hipocresía.

La segunda amenaza que recoge nuestra sección tiene también que ver con los sepulcros. Aunque no sabemos con exactitud cuántos fueron los profetas martirizados, la leyenda judía había aumentado notablemente este número hasta universalizar esta clase de muerte para ellos. Por otra parte, en el judaísmo contemporáneo había surgido una especie de culto a los profetas martirizados y a los grandes hombres de la historia de su pueblo. Se les construían monumentos o, tal vez mejor, capillas expiatorias. Sobre estos datos se basan las palabras de Jesús: por las venas de ustedes corre sangre de asesinos. Y ustedes llevarán hasta su culminación la trayectoria que comenzaron sus antecesores.

 

Jesús era bien consciente de la suerte que le esperaba. Cuando dice «colmen ustedes la medida de sus padres», está aludiendo a su muerte. Por ser «el Profeta», debe correr la misma suerte que los profetas. Y serán ellos, los escrupulosos de la Ley, los encargados de ejecutar la sentencia en el gran y trágico drama que constituye el centro de la historia de la salvación.

El Papa Francisco nos enseña:

“En este grupo están los cristianos que no dan testimonio. Son cristianos de nombre, cristianos de salón, cristianos de recepciones, pero su vida interior no es cristiana, es mundana. Uno que se dice cristiano y vive como un mundano, aleja a los que piden ayuda a gritos a Jesús.

Luego están los rigoristas, a quienes Jesús regaña porque que cargan mucho peso sobre los hombros de la gente. Jesús les dedica todo el capítulo 23 de san Mateo. Hipócritas, explotan a la gente, les dice Jesús. Y en vez de responder al grito que pide salvación, alejan a la gente.

Y finalmente está el tercer grupo de cristianos, los que ayudan a acercarse a Jesús. El grupo de cristianos que tienen coherencia entre lo que creen y lo que viven, y ayudan a acercarse a Jesús, a la gente que grita, pidiendo salvación, pidiendo la gracia, pidiendo la salud espiritual por su alma”.

Pidamos hoy al Señor nos libre de toda hipocresía y de todo doblez en nuestra vida cristiana y nos dé la gracia de amarlo y servirlo con un corazón puro.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorNo sean hipócritas – REFLEXIÓN DEL OBISPO
Artículo siguienteEstén prevenidos – REFLEXIÓN DEL OBISPO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí