Inicio Diócesis EL TRIGO Y LA CIZAÑA . Reflexión del obispo

EL TRIGO Y LA CIZAÑA . Reflexión del obispo

19
0

MARTES DE LA DÉCIMO SÉPTIMA SEMANA DURANTE EL AÑO

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 36-43

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!»

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo la lectura del capítulo 13 de San Mateo, se detiene hoy el Señor, a pedido de sus discípulos en la explicación de la parábola de la cizaña en el campo.

Algunos estudiosos piensan que la explicación que Jesús da a los discípulos, no es de Jesús, sino que es de la comunidad. Es posible y es probable, pues una parábola, por su propia naturaleza, pide la implicación y la participación de las personas en el descubrimiento del sentido. Así como la planta ya está dentro de su semilla, así, en cierto modo, la explicación de la comunidad, ya está dentro de la parábola.

Los discípulos, en casa, conversan con Jesús y piden una explicación de la parábola del trigo y de la cizaña (Mt 13,24-30). Varias veces se dice en los Evangelios que Jesús, en casa, seguía enseñando a los discípulos (Mc 7,17; 9,28.33; 10,10). En aquel tiempo, en las largas horas de espera, por las noches, la gente se reunía para conversar y para tratar asuntos de la vida. Jesús hacía lo mismo. Era en estas ocasiones que él se dedicaba a la enseñanza y la formación de los discípulos.

Jesús responde retomando cada uno de los seis elementos de la parábola y les da un sentido: el campo es el mundo; la buena semilla son los miembros del Reino; la cizaña son los miembros del adversario (maligno); el enemigo es el diablo; la siega es el fin de los tiempos; los segadores son los ángeles.

De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.

El destino de la cizaña es el horno, el destino del trigo bueno es brillar como el sol en el Reino de los Cielos. Por detrás de estas dos imágenes está la experiencia de los hombres que escucharon al Señor desde aquel momento hasta hoy: muchos de ellos y de nosotros, después que escuchamos a Jesús y lo aceptamos en nuestras vidas, todo cambió para nosotros. De alguna manera: el fin ya llegó. Es decir, en Jesús llegó aquello que, en el fondo, todos esperábamos: la realización de sus promesas. Ahora la vida se divide en antes y después de que escuchamos y aceptamos a Jesús en nuestras vidas. La nueva vida comenzó como el brillar del sol. Si hubiésemos continuado viviendo como antes, seríamos como cizaña echada al horno, viviendo una vida sin sentido, destinada a la nada.

Demos gracias a Dios hoy por haber sido iluminados en nuestra vida con su Palabra y renovados con el esplendor de su gracia.  Pidamos perseverar siempre en este camino de fe que ha llenado de sentido nuestra vida y pidamos para que por nuestro humilde servicio, muchos hombres y mujeres lleguen a descubrir el sentido de la vida y de la fe que se nos ha revelado y que somos dichosos de tener.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí