Inicio Diócesis Ojo por ojo… REFLEXIÓN DEL OBISPO

Ojo por ojo… REFLEXIÓN DEL OBISPO

476
0

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 38-42

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos meditando en el sermón del monte del Evangelio de San Mateo la enseñanza de Jesús sobre los Mandamientos de la antigua ley a los  que lleva a su plenitud con la posibilidad de que viviendo nuestra vida cristiana con la gracia del Espíritu Santo, seamos capaces de amar como el mismo Jesús lo hizo, hasta el extremo.

Aquí se refiere el Señor a la llamada “ley del talión”, esa que dice “ojo por ojo y diente por diente”.  Aunque nos parezca cruel, esta ley del talión ya era un avance en la administración de justicia porque no permitía la posibilidad de excederse en la venganza por el mal recibido y terminar ejerciendo un daño más grande del que se había recibido.

Jesús va mucho más allá con su enseñanza, y sobre todo, con su ejemplo y actitud ante aquellos que le quitaron la vida.  Jesús nos enseña a ser tolerantes, a no oponernos con espíritu de venganza e intolerancia a quien nos pone en una situación de prueba, sabiendo que de ese modo se corta la espiral de violencia y de la prepotencia.

Es decir, Cristo pide un comportamiento que extirpa su misma raíz.  Es el principio de la no violencia que neutraliza la reacción en cadena destinada a provocar un mal cada vez mayor.

Pidamos al Señor que nos ayude a vivir su nueva ley del amor.  A nosotros que nos cuesta tantas veces vivir las exigencias del Evangelio: creemos tener siempre la razón, nos parece que nunca cometemos errores, nos gusta imponernos sobre los demás.  Siempre solemos medirnos con quien es peor que nosotros, en vez de mirar al que es mejor que nosotros para imitarlo.  No tenemos delante siempre a Jesús, que en su cruz y perdonando a los que le quitaban la vida nos amó hasta el extremo y nos dio la prueba más grande del amor.

Ya no somos invitados a amar a la medida humana sino a la medida divina, a medida del amor de Dios.  Y hemos aprender siempre y toda la vida de ese amor divino.  Porque Dios nos perdona siempre, una y mil veces.  Porque siempre quedamos en deuda con él, porque somos más amados que lo que podemos amarlo.  Y porque esta es, entonces la nueva medida del amor cristiano.  No ya “ojo por ojo y diente por diente”, sino “amémonos los unos a los otros como el Señor nos amó”.  Pidamos la gracia para poder avanzar en este camino del amor.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorCORPUS CHRISTI -Reflexión del obispo
Artículo siguienteAMAR A LOS ENEMIGOS – REFLEXIÓN DEL OBISPO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí