Inicio Diócesis FIESTA DE LA VIRGEN DE LUJÁN – REFLEXIÓN DEL OBISPO

FIESTA DE LA VIRGEN DE LUJÁN – REFLEXIÓN DEL OBISPO

1706
0

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos hoy la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la República Argentina.

Quisiera compartir con ustedes las bellas palabras que, sobre nuestra Señora, escribió el Padre Luis Rivas para ilustrar el sentido de su devoción:

“Se debe observar atentamente cuál es el fenómeno que se produce en Luján.  Desde hace más de tres siglos y medio hay una imagen de la Santísima Virgen que no puede atraer el interés de nadie ni por su valor material ni por su belleza artística.  Sin embargo, es un polo hacia el cual confluyen multitudes cada vez más numerosas, tanto de Argentina como de los países limítrofes.  Ante esta imagen han rezado los próceres y también las autoridades civiles.  Personas de toda edad y condición se dirigen ininterrumpidamente a la Basílica y en sus paredes dejan el testimonio de sus peticiones escuchadas.  Se destaca, sobre todo el fenómeno único de las inmensas peregrinaciones juveniles que cada año se encaminan a pie a Luján.  Obispos y sacerdotes de todas partes concurren a Luján para poder celebrar allí el santo Sacrificio de la Misa.  También el Papa Juan Pablo II celebró en Luján su primera Misa en Argentina.

Luján es el lugar privilegiado donde todos, argentinos y extranjeros, experimentan la presencia maternal de María.  Allí, en su imagen humilde y silenciosa, como es María en el Evangelio, Ella es la Madre que congrega y atiende a todos.  Si se mira con atención, en Luján es donde se concentran sobre todo los que están afligidos, los que tienen algún dolor, y principalmente los humildes y los pobres.  No solamente se acercan los que son reconocidos miembros de la Iglesia, sino también aquellos a los que se tiene por alejados o son considerados “pecadores”.  A Ella, como verdadera Madre, se le llevan las tristezas y las alegrías, los problemas y los planes para el futuro.  A Ella se vuelve para llorar a sus pies, o para darle alegremente las gracias por los bienes que se han recibido”.

Pidamos en este día a nuestra Madre de Luján que escuche las súplicas de todo el pueblo Argentino y de la humanidad entera que está bajo la pandemia.  Peregrinemos espiritualmente a su Santuario para dejar en el corazón de la Madre nuestras angustias y dolores y los de toda la humanidad.  Pidamos salud para los enfermos y consuelo para los tristes.  Trabajo para los que lo buscan y amor en todas las familias.  Un antiguo canto popular solía decirle así: “Oh María, Madre mía, Virgencita de Luján.  Amparadme y guiadme a la patria celestial”.  Que así sea.

Con mi paternal bendición:

+ Padre Obispo Daniel

Artículo anteriorEl servidor no es más grande que su Señor – REFLEXIÓN DEL OBISPO
Artículo siguienteCON UNA MISA SOLEMNE CELEBRADA POR EL ARZOBISPO DE MERCEDES-LUJÁN , SE CELEBRÓ LA FIESTA DE LA MADRE DE LOS ARGENTINOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí