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“Sueñen con otros, nunca contra otros” pidió el Papa a los jóvenes de Mozambique

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Maputo (Mozambique) (AICA): “Se trata siempre de soñar juntos. Sueñen con otros, nunca contra otros; sueñen como soñaron y prepararon este encuentro: todos unidos y sin barreras. Eso es parte de la ‘nueva página de la historia’ de Mozambique”, dijo el papa Francisco a los jóvenes mozambiqueños, este jueves 5 de septiembre, en el encuentro interreligioso que mantuvo con ellos, en el estadio Pavillon Maxaquen, en el marco de su visita apostólica al país.

“Se trata siempre de soñar juntos. Sueñen con otros, nunca contra otros; sueñen como soñaron y prepararon este encuentro: todos unidos y sin barreras. Eso es parte de la ‘nueva página de la historia’ de Mozambique”, dijo el papa Francisco a los jóvenes mozambiqueños, este jueves 5 de septiembre, en el encuentro interreligioso que mantuvo con ellos, en el estadio Pavillon Maxaquen, en el marco de su visita apostólica al país.

El Santo Padre llegó al estadio, con capacidad máxima de 15 mil personas, acompañado del arzobispo de Maputo y en un ambiente de música, danzas y alegría juvenil, el Papa les dirigió un discurso en portugués improvisando y añadiendo frases en español e italiano.

“La alegría de vivir es una de sus principales características de la juventud —y eso se puede sentir aquí—. Alegría compartida y celebrada que reconcilia y se transforma en el mejor antídoto que desmiente a todos los que quieren dividir, fragmentar o enfrentar. ¡Cuánto les hace falta a algunas regiones del mundo su alegría de vivir!”, exclamó el Papa ante el entusiasmo de los jóvenes.

A los jóvenes, cristianos, hindúes, musulmanes, presentes en el estadio, Francisco les dijo: “¡Ustedes son importantes! Tienen que saberlo, tienen que creérselo. ¡Ustedes son importantes! Pero con humildad. Porque ustedes no son sólo el futuro de Mozambique, tampoco de la Iglesia y de la humanidad. Ustedes son el presente que, con todo lo que son y hacen, ya están aportando lo mejor que hoy pueden regalar. Sin su entusiasmo, sus cantos, su alegría de vivir, ¿qué sería de esta tierra? ¡Cuánto les hace falta a algunas regiones del mundo su alegría de vivir!

Gracias por estar presentes las distintas confesiones religiosas. Gracias por animarse a vivir el desafío de la paz y a celebrarla hoy juntos como familia. Ustedes juntos —así como se encuentran ahora—, son el palpitar de este pueblo, donde cada uno juega un papel fundamental en un único proyecto creador, para escribir una nueva página de la historia, una página llena de esperanza, paz y reconciliación” exclamó el pontífice.

Cuando entré, ustedes cantaban reconciliación. ¿Lo repiten? Reconciliación. Reconciliación.

Contestando a un joven que preguntó al pontífice ¿cómo hacer para que los sueños de los jóvenes se hagan realidad? Y ¿cómo hacer para que los jóvenes se involucren en los problemas que aquejan al país? Francisco les dijo: “Ustedes, jóvenes, caminan con dos pies como los adultos, pero a diferencia de los adultos, que los tienen paralelos, ustedes ponen uno delante del otro, dispuesto a irse, a partir. Ustedes tienen tanta fuerza, son capaces de mirar con tanta esperanza, son una promesa de vida que lleva incorporado un cierto grado de tenacidad, que no deben perder ni dejar que se las roben”.

“Es necesario cuidarse de dos actitudes que matan los sueños y la esperanza: la resignación y la ansiedad. Son grandes enemigas de la vida, porque nos empujan normalmente por un camino fácil, pero de derrota, y el precio que piden para pasar es muy caro. Se paga con la propia felicidad e inclusive con la propia vida”, advirtió seguidamente el pontífice.

¡No es bueno darse por vencido!, exclamó el Papa y explicó que “el deporte nos enseña a perseverar en los sueños”, y citó como modelos de perseverancia a los dos atletas mozambiqueños, Eusébio da Silva y Maria Mutola.

“Su sueño y ganas de jugar lo lanzaron hacia delante, pero tan importante como eso fue encontrar con quién jugar” y añadió: Mucho se ha sufrido y se sufre porque algunos se creen con el derecho de determinar quién puede “jugar” y quién tiene que quedar “fuera de la cancha”, y van por la vida dividiendo y enfrentando”.

¡Qué importante es no olvidar que la enemistad social destruye! «Y una familia se destruye por la enemistad. Un país se destruye por la enemistad. El mundo se destruye por la enemistad. Todos juntos: ¡El mundo se destruye por la enemistad! ¡El mundo se destruye por la enemistad!

Y la enemistad más grande es la guerra. Y hoy vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra. Porque somos incapaces de sentarnos y hablar. Seamos capaces de crear la amistad social. No es fácil, siempre hay que renunciar a algo, hay que negociar, pero si lo hacemos pensando en el bien de todos podremos alcanzar la magnífica experiencia de dejar de lado las diferencias para luchar juntos por algo común”.

“Jugar juntos nos enseña que no sólo la resignación es enemiga de los sueños y del compromiso, también lo es la ansiedad. Resignación y ansiedad. La ansiedad «puede ser una gran enemiga cuando nos lleva a bajar los brazos porque descubrimos que los resultados no son instantáneos. Los sueños más bellos se conquistan con esperanza, paciencia y determinación -esperanza, paciencia y determinación- renunciando a las prisas”, y subrayó Francisco: “Las cosas más hermosas se gestan con el tiempo. El peor error sería, por causa de la ansiedad y abandonar los sueños y las ganas de un país mejor por la ansiedad”.

Por último, el papa Francisco aconsejó a los jóvenes mozambiqueños a no dejar afuera a sus mayores. “También sus mayores los pueden ayudar a que sus sueños y aspiraciones no se sequen, no los tire el primer viento de la dificultad o la impotencia; ellos son nuestras raíces”.

¡¡Qué importante es que aprendamos a ser manos amigas y tendidas! Busquen crecer en la amistad también con los que piensan distinto, para que la solidaridad crezca entre ustedes y se transforme en la mejor arma para transformar la historia y comprometernos por el cuidado de nuestra Casa Común”

“Dios los ama, y en esa afirmación estamos de acuerdo todas las tradiciones religiosas”, concluyó Francisco su reflexión e invitó a los jóvenes a quedarse “un momento en silencio dejándote amar por Él. Intenta acallar todas las voces y gritos interiores y quédate un instante en sus brazos de amor”.+

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